La Portada
La Portada.
La portada de la feria es siempre
motivo de comentarios. Están como es natural, los que les gusta y los que no
les gusta. Pero para gustos se hicieron las portadas.
Cada año se convoca un concurso
al que se presentan los presuntos artistas cada uno con su propuesta, y alguien
elige la de ese año.
Cada año también la portada evoca
tal o cual iglesia o tal o cual monumento. Yo, sinceramente no le veo el
parecido, pero ni soy de Sevilla, ni soy buen fisonomista y ni de lejos soy un
artista.
Valgan dos anécdotas.
Somos en general, muy aficionados
a las conmemoraciones. En una de ellas se rememoraba el centenario de uno de
los equipos de fútbol de la Ciudad. Escudo, colores, etc. Y el montador, que
debía ser seguidor del otro equipo y además un cachondo mental, va y pinta en
el orbe de San Fernando el escudo del otro equipo. Toma ya. Como diría un
taurino en todo lo alto.
La segunda.
El montaje de la portada empieza
la noche de Reyes. Mi hijo cuando más joven, se dedicó a montar escenarios para
los conciertos de los artistas que actuaban en España. Eran tinglados muy
complejos, pues además de la estructura en sí, llevaban un sistema muy
sofisticado de luces y sobre todo de sonido.
Parte del escenario lo traía el
propio artista y la otra parte la ponía el espacio donde se celebraba el
concierto. Había que casar ambas partes y cada una era de su padre y de su
madre.
Pues bien, el más complejo de los
escenarios, no se tardaba en montar más de 48 horas. Y en desmontarlo ni les
cuento.
Hay fotografías de todas y cada
una de las portadas de feria, y yo he decidido incluir una de 2014, durante el
montaje, cuando la montera está todavía en el suelo esperando las grúas.

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