SOBRE LA ESTÉTICA EN LA FERIA DE SEVILLA
SOBRE LA ESTÉTICA EN LA FERIA DE SEVILLA
Sabida es la fecha de la primera Feria de Sevilla, 1847. Desde sus inicios, como es lógico, la evolución fue continua en cuanto a la estética y los usos sociales, festivos y folclóricos. Por ejemplo, en los primeros años, habían “Puestos de juguetes, frutas y dulces; tiendas de buñolería, bodegones y tabernas”; en los zaguanes de las casas de la calle Nueva (hoy de San Fernando) se montaban, “joyerías, roperías, despachos de efectos de modas, novedades y exhibiciones”. No podían faltar los teatros de marionetas, con su legendario D. Cristóbal Polichinela y Dª Rosita.
LA CASETA: Su origen fueron los cobertizos de lona, que sirvieron para protegerse de las inclemencias del tiempo, a los primeros tratantes de la Feria de Ganado. Su posterior evolución dio lugar a la estética actual, que en su más puro clasicismo, recuerdan las salas de estar de las casas de la clase media de la Andalucía de la primera mitad del siglo XX.
EL FOLCLORE: Propio de la Feria, es el cante y baile por sevillanas, que en su origen fueron las seguidillas castellanas, mas tarde conocidas como seguidillas boleras, o seguidillas sevillanas cuando Sevilla las agilizó y las impregnó de su propio gracejo. Fue precisamente el 4 de Abril de 1847, unos días antes de la primera Feria, según se recoge en el Diccionario del Ballet y de la Danza de Sebastián Gasch, cuando aparecen nombradas como “sevillanas”, en el Teatro del Liceo de Barcelona. La Real Academia de la Lengua incluyó el término, en la redacción del Diccionario de 1884.
EL ATUENDO PROPIO: A partir de la Exposición Iberoamericana de 1929, las clases medias empezaron a aceptar el traje de flamenca en la mujer, para asistir al Real de la Feria. En su origen, estos trajes eran de percal con lunares generalmente rojos, que posteriormente fueron evolucionando en tejidos y diseños según las modas, aunque manteniéndose sin perder el estilo de su origen; al principio largos hasta los pies, luego a media pierna o hasta la rodilla, siendo en la actualidad largos como al principio, alternando los lunares con los estampados más atrevidos.
Siendo el origen de la feria, las transacciones ganaderas y agrícolas, la asistencia a caballo, vistiendo el atuendo propio de los andaluces del campo, era la forma natural de vestir en el hombre. El llamado sombrero cordobés o de “ala ancha” es una parte importante de este atuendo. Dice la leyenda que el sombrero cordobés, fue el resultado de añadir algo de ala para disimular la nariz prominente de una princesa de la época, al sombrero Fez que usaban los andalusíes.
También el sombrero ha sufrido variaciones en su diseño, variando el alto de la copa y el ancho del ala, siendo en la actualidad y para los caballistas, de un alto de copa de 10 cm. y de una longitud de ala de 9 ó 9,5 cm. Si se utiliza el modelo cordobés propio de la primera mitad del siglo XX, la copa sube hasta los 14 cm. y con una forma ligeramente cónica. La mujer llevará el sombrero nunca con flores a la cabeza, e inclinado ligeramente a la izquierda, mientras el hombre llevará su inclinación a la derecha.
El “traje corto”, utilizado por el hombre en las faenas del campo, era el que se empezó a utilizar de forma natural, para asistir a la feria de ganado. Dentro de los trajes cortos, podemos distinguir, el de Feria; el del Rocío; el de torear; el campero y el de ceremonias religiosas, todos con ligeras diferencias, aunque similares en sus formas.
Hace unos años, el Gremio de Maestros Sastres de Sevilla, para evitar que esta estética se relajase, elaboró un decálogo del “SI” para la utilización del traje corto: “Si a los colores sobrios, grises y marrones, que aguanten el polvo. Lisos o de pequeños dibujos, como espiguillas, ojo de perdiz, pata de gallo etc. Si al color del sombrero haciendo juego con el traje, o en todo caso con la chaquetilla, Espuelas, tirantes, chaleco y pañuelo a la faja. El pantalón de vuelta blanca con botón enterizo, y si es de caireles, con botón y polainas.”
Su versión contraria, se describe en “El Decálogo del NO”: “No a la corbata, a la bufanda, a los guantes, al cinturón y al reloj de muñeca. Mejor sin cabellos largos, sin coletas y sin gafas de sol. No a la camisa con chorreras o al pantalón con la raya planchada. En la feria no al catavino ni medallas colgando, eso para las Romerías. Y sobre todo, no a los zahones y las espuelas pié a tierra”.
Manuel Montes Mira
Comentarios
Publicar un comentario